La práctica de ejercicio físico va ligada a unos buenos hábitos de vida, entre los que también se incluye, como ya sabemos, una alimentación saludable. Hacer ejercicio de forma habitual tiene beneficios a nivel musculo-esquelético, a nivel digestivo y a nivel cognitivo. Mejora el perfil lipídico, es vasodilatador, antihipertensivo, diurético, anorexígeno, antidepresivo, calmante…

Es interesante saber que cuando practicamos ejercicio, nuestras necesidades nutricionales cambian, no son las mismas que si no practicamos ningún deporte. Y aún cambian más si tenemos un objetivo específico. De hecho, la alimentación del deportista no tiene porqué ser monótona, y mucho menos basarse en pechuga y lechuga.

Conoce cuáles son tus requerimientos de energía según el deporte que practiques, aprende a cubrir tus necesidades con alimentos saludables, aumenta el aprovechamiento de los nutrientes para mejorar tu rendimiento y consigue tus objetivos a nivel deportivo.

Tanto si practicas deporte por cuenta propia como si tienes un propósito concreto, la planificación de tu alimentación en base a tus necesidades es fundamental para conseguir tus objetivos. ¿Quieres más información?